Sobre Candela y la inseguridad
La máquina mediática funciona, captura. La violencia y la sangre se mimetizan y se expanden por los huecos de silencio, que deben ser llenados. En un lugar oscuro, en el mapa trazado por la prensa (un lugar que lleva la inocente descripción de “villa”), apareció el cuerpo de Candela. Nos identificamos con el melodrama, nos indignamos, tenemos miedo. Muchas veces la indignación es un motor para generar cambios, pero en esta época nihilista, de rechazo a la política, es ésta la que se ocupa de nosotros como Bio-política, como administración de los cuerpos. Ya vendrán los chivos expiatorios, no falta mucho. Hay que buscar a los culpables dirán, pero sin afectar demasiado la normalidad en la que vivimos. Ya aparecerán, como en el caso de Axel Blumberg o allá por la década del treinta con el secuestro y asesinato de Abel Ayerza, los pedidos de mano dura, de más policía, como un modo de liberar las culpas, como una manera de evitar que todo termine en una escalada de violencia. Alguien tiene que pagar en una sociedad minada por las deudas.
La prensa, el espacio público por excelencia de las democracias actuales, niega toda ética y cuenta sus billetes con el melodrama que nos representa y que consumimos, algunos con indignación, otros con miedo. Miles de jóvenes desaparecen al año, pero sólo algunos tienen la suerte de ser el símbolo de aquellos que se encuentran en los márgenes. Luciano Arruga, un joven desaparecido por las fuerzas policiales que se instalaron por el pedido de mano dura de los vecinos, es ese rostro que habita en los márgenes de la agenda pública, rostro que no pudo mostrarse en las marchas, ya que los mismos habitantes de Lomas del Mirador lo impidieron. Es preciso recordar que aquellos eran tiempos de cruzada contra la inseguridad y de pedidos de mano dura por un sector importante de la sociedad.
El caso de Candela pudo mediatizarse y hoy es la parte de ese todo que no puede tener parte en la discusión pública sobre la (in)seguridad. ¿Será acaso porque el discurso de la seguridad es selectivo e incluye y excluye a la vez? ¿Cuál es la imagen de ciudadano que se construye en esta demanda y quienes quedan afuera?
El lector podrá encontrar las respuestas leyendo los diarios y evaluando cuáles demandas tienen más peso. Sólo queda preguntarse a quién se le reclama más seguridad ¿A ese Estado que la genera con una policía que forma parte de las redes delictuales? ¿A los periodistas que sin saberlo aceleran la vorágine de la violencia, alimentando el miedo y el aliento al consumo hogareño?
No se trata de generar desconfianza con estas preguntas, sino de invitar a comprometerse y asumir que el miedo puede ser un motor para realizar cosas, pero también es un estado que nos aísla y nos separa. Sólo espero que no pasemos de ciudadanos a consumidores y de consumidores a víctimas paralizadas.
Aclaración: Este es un texto coyuntural, un ejercicio de pensamiento
La prensa, el espacio público por excelencia de las democracias actuales, niega toda ética y cuenta sus billetes con el melodrama que nos representa y que consumimos, algunos con indignación, otros con miedo. Miles de jóvenes desaparecen al año, pero sólo algunos tienen la suerte de ser el símbolo de aquellos que se encuentran en los márgenes. Luciano Arruga, un joven desaparecido por las fuerzas policiales que se instalaron por el pedido de mano dura de los vecinos, es ese rostro que habita en los márgenes de la agenda pública, rostro que no pudo mostrarse en las marchas, ya que los mismos habitantes de Lomas del Mirador lo impidieron. Es preciso recordar que aquellos eran tiempos de cruzada contra la inseguridad y de pedidos de mano dura por un sector importante de la sociedad.
El caso de Candela pudo mediatizarse y hoy es la parte de ese todo que no puede tener parte en la discusión pública sobre la (in)seguridad. ¿Será acaso porque el discurso de la seguridad es selectivo e incluye y excluye a la vez? ¿Cuál es la imagen de ciudadano que se construye en esta demanda y quienes quedan afuera?
El lector podrá encontrar las respuestas leyendo los diarios y evaluando cuáles demandas tienen más peso. Sólo queda preguntarse a quién se le reclama más seguridad ¿A ese Estado que la genera con una policía que forma parte de las redes delictuales? ¿A los periodistas que sin saberlo aceleran la vorágine de la violencia, alimentando el miedo y el aliento al consumo hogareño?
No se trata de generar desconfianza con estas preguntas, sino de invitar a comprometerse y asumir que el miedo puede ser un motor para realizar cosas, pero también es un estado que nos aísla y nos separa. Sólo espero que no pasemos de ciudadanos a consumidores y de consumidores a víctimas paralizadas.
Aclaración: Este es un texto coyuntural, un ejercicio de pensamiento
No coincido con que se coloque este caso al lado de otros que reclaman inseguridad...
ResponderEliminarEl caso de Candela estuvo manejado de una forma muy extraña por los medios... hasta que se encontró el cuerpo sin vida no se habló de deudas, llamados ni extorciones que aparecieron después... ¿qué pasó?
A Candela no la mató "la inseguridad"... la mató la mafia... y no hay "más policía" ni reclamo alguno que pueda terminar con los "arreglos de cuentas"... son dos cosas diferentes...
La inseguridad se resuelve con inclusión... políticas que busquen elevar la calidad de vida de quienes delinquen... educación, obras públicas, salud, trabajo, oportunidades...
La mafia está en todos los niveles y maneja otros códigos... no es algo que pueda resolver una política pública...
Si hubieramos sabido desde el principio que era un arreglo de cuentas, el caso de Candela no hubiera tenido tanta repercusión... pero lo tuvo... porqué?
Por qué el padre declara recién ahora?
Por qué la madre nunca dijo nada de las llamadas? Por qué la madre nunca dijo nada de la deuda?
No termino de entender, pero me da bronca cómo se juega con la angustia de la gente....
Justamente Daf, de lo que se trata es de pensar la inseguridad como un estado, una situación de vulnerabilidad que no está directamente relacionada con el delito común, sino también con el crimen organizado y las estructuras estatales y policiales. De lo que se trata, en mi humilde opinión, es de articular demandas y no aislarlas. Todo está cubierto por el problema de la violencia, la marginación y el miedo. Gracias por compartir tu opinión!
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